Equipo

Dos oficios,
una sola casa.

Un piano necesita dos manos distintas a lo largo de su vida: las del afinador que lo escucha cada año, y las del restaurador que lo abre cuando hay que ir más lejos. Aquí están las dos.

Afinador y pianista

J. B.

Treinta años afinando pianos en Galicia y el norte de Portugal. Formación clásica de pianista de cámara y oficio aprendido en la escuela alemana. Atiende personalmente cada instrumento doméstico, conservatorio y sala de concierto en activo de la zona. Lo que escucha no se enseña en un curso: se gana con las horas.

Restaurador artesano

Santiago S. Blanco

Restaurador desde 1992. Especializado en mecánica antigua, cajas de clavijas, sustitución de macillos y trabajo de ebanistería sobre pianos verticales y de cola. Pasan por sus manos los instrumentos que otros consideran perdidos. Su criterio: devolverle al piano la condición de servir, no convertirlo en una pieza de museo.

La casa

Somos una casa pequeña, deliberadamente pequeña. No es una limitación: es una decisión. Un piano no admite atención repartida — pide la concentración de quien lo abre.

Lo que sí hacemos.

Atender personalmente cada encargo, escribir el historial técnico de cada instrumento que pasa por nosotros, responder al teléfono cuando suena. Volver al cliente al cabo de una semana para preguntar cómo está sonando.

Lo que no hacemos.

Subcontratar el trabajo. Vender pianos en los que no creemos. Recomendar mantenimiento que no haga falta. Inflar tasaciones para cerrar una compra. Acortar plazos a costa de la calidad del trabajo.

Cómo trabajamos.

Visitamos al cliente con tiempo. Escuchamos el instrumento antes de tocarlo. Diagnosticamos antes de intervenir. Proponemos el trabajo mínimo que resuelve el problema, no el máximo que justifica una factura. Y dejamos por escrito todo lo que se hace.